Los celos en la infancia son una reacción emocional que los niños experimentan cuando perciben que su relación con una persona importante, como los padres, está siendo amenazada por la atención hacia otra persona, como un hermano o un amigo. Como especialistas en psicología infanto-juvenil, destacamos que esta clase de sentimientos son comunes y forman parte del desarrollo emocional, ya que los niños están aprendiendo a manejar sus emociones y a comprender las dinámicas sociales y afectivas a su alrededor.
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Toggle¿Cómo se expresan los celos?
Dependiendo de su edad, temperamento y circunstancias familiares, los niños y niñas pueden mostrar sus celos de formas diferentes, tanto a nivel emocional como comportamental. A continuación, se describen las formas más comunes en las que pueden expresar sus celos:
- Comportamientos regresivos: Pueden regresar a etapas anteriores de desarrollo, adoptando comportamientos que ya habían superado. Esto es una forma de llamar la atención de los padres y recuperar el cuidado y afecto que sienten que han perdido.
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- Volver a chuparse el dedo o usar un chupete.
- Mojar la cama cuando ya habían superado esta etapa.
- Hablar con un tono de voz más infantil o usar palabras que usaban cuando eran más pequeños.
- Búsqueda de atención: En determinados casos, aunque sea de manera negativa.
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- Interrumpir conversaciones o actividades cuando los padres están atendiendo a otro hermano o a alguien más.
- Tener rabietas o episodios de llanto sin motivo aparente.
- Demandar constantemente la presencia de los padres, incluso cuando no es necesario.
- Conductas agresivas o desafiantes: Sobre todo, hacia la persona que consideran «competencia» o hacia aquellos que sienten que los han «desplazado».
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- Ser agresivos con el hermano/a que genera los celos, golpeándole o arrebatándole objetos.
- Mostrarse desobedientes o desafiantes con los padres, negándose a cumplir normas u órdenes.
- Molestar intencionalmente a otros o a la persona que provoca los celos.
- Apego excesivo a los padres: Pueden volverse muy dependientes de sus padres, mostrando un apego mayor de lo habitual y buscando estar cerca de ellos constantemente.
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- Seguir a los padres a todas partes o querer estar siempre en brazos.
- No querer separarse de ellos, cuando van a la escuela o al quedarse con otros cuidadores.
- Actitud competitiva: Con el propósito de obtener la atención o el reconocimiento de los padres.
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- Intentar sobresalir o destacar en actividades para recibir elogios, a veces de forma exagerada.
- Compararse con el hermano/a o amigo/a, preguntando a los padres si los quieren más o si son «mejores».
- Criticar o desvalorizar al hermano/a o amigo/a para parecer «superior» o merecedor de más atención.
- Tristeza o retraimiento:
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- Puede volverse más callado o menos participativo en las actividades familiares.
- Diciendo cosas como «nadie me quiere» o «siempre prefieres a mi hermano/a».
- Aislarse de las interacciones sociales, tanto con los padres como con otros niños.
- Intentos de imitar al «rival»: Para recuperar la atención de los padres, asumiendo características o comportamientos que ven en este/a.
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- Imitar el comportamiento para recibir el mismo trato.
- Pedir los mismos juguetes o participar en las mismas actividades.
- Problemas en el sueño o la alimentación: El estrés emocional que provocan los celos también puede manifestarse en el ámbito físico, afectando los patrones de sueño o alimentación del niño.
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- Dificultades para dormir o terrores nocturnos.
- Pérdida de apetito o, por el contrario, comer más.
- Injusticia o victimización: Pueden verbalizar que sienten que no están siendo tratados de manera justa o que están siendo «víctimas» de una situación en la que ellos/as salen perjudicados/as.
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- Decir cosas como «siempre prefieres a él/ella», o «nunca me haces caso».
- Quejarse constantemente de que otros reciben más atención o premios.

Situaciones comunes que provocan celos
- La llegada de un nuevo hermano: Esta es una de las situaciones más clásicas que despierta celos durante la infancia. Al sentirse desplazados por el nuevo bebé, pueden tener comportamientos más dependientes o negativos.
- Relaciones con otros niños o niñas: Pueden sentir celos si perciben que sus amigos o amigas prefieren jugar con otros o si sus padres pasan más tiempo con otros niños/as.
- Cambios en la dinámica familiar: Situaciones como la separación de los padres o cambios importantes en el entorno familiar pueden generar inseguridad y celos.

Cómo abordar los celos infantiles
- Reconocer sus emociones: Validar lo que sienten y enseñarles a expresar sus sentimientos de manera adecuada es fundamental para ayudarles a manejar sus celos.
- Dedicar tiempo individual: Asegurarse de que el niño tenga tiempo exclusivo con los padres para reforzar el vínculo y demostrar que su afecto sigue siendo importante.
- Fomentar la empatía: Enseñar al niño a ponerse en el lugar del otro (hermano, amigo) y comprender sus necesidades puede ayudar a reducir la competencia por la atención.
- Fomentar la cooperación y no la competencia: Involucrar al niño en actividades que fomenten la colaboración en lugar de la rivalidad con otros hermanos o compañeros.

Los celos en la infancia son normales y parte del desarrollo emocional, pero requieren atención y manejo adecuado para ayudar a los niños a construir relaciones sanas y equilibradas. Si los celos son intensos y persistentes, puede ser útil buscar la ayuda de un terapeuta especializado en la infancia y adolescencia que pueda trabajar con la familia para abordar estos problemas de manera más profunda.